Aquí llueve, se me nubla la mente y
se espesa el pantano que tengo dentro; necesito agua limpia y muchos rayos de
Sol, para las flores que tengo dentro y que tengo alrededor. Necesito un
milagro para este jardín y no se llama Primavera. Necesito un milagro que me
calme, y que ponga fin a la tormenta, que acabe con el frío que nunca muere,
que quiere ser perpetuo.
Hace tanto frío que no puedo pensar
con claridad, porque su viento me corta las mejillas. Hace frío aquí dentro, yo
ya no puedo comprender nada. No puedo sentir con la mente, no llego a entender
un sentimiento que es mayúsculo; gélida, estando yo tan gélida, siento con la
piel y el corazón como si fuese un animal. Tengo el cráneo helado, encadenado
por el frío. El milagro está dentro de mí; ¿cómo lo desato con este frío? ¿Necesito
la ayuda de abril y de mayo? ¿El vaivén del tiempo? El tiempo es eterno y
lento. Por ahora tengo frío, en mi cabeza llueve, pero en la calle brilla el
Sol. Si no dejo de andar escaparé del frío, me empaparé de Sol y mi pantano
será río.
(Las flores son orquídeas, amapolas,
mimosas, nomeolvides y unos poquitos cardos...)
Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza
(Ernesto Sábato, 'El túnel')
(Ernesto Sábato, 'El túnel')