martes, 21 de enero de 2014

espirales de reflejos



"Hay en el hambre una dinámica que prohibe aceptar el propio estado.  Es un deseo que resulta intolerable." (Amélie Nothomb)
ESPIRALES DE REFLEJOS
La comida me ha engullido,
ella me ha eliminado.
Ya no existo como tal,
sino que vivo en un proceso
que es bastante angustioso:
no veo a L. en el espejo,
solo veo alimentos.
Me remonto a otros momentos
en los que las comidas eran
tres momentos del día,
no castigo ni agonía.
Ahora solo quiero ser junco,
pero soy insecto palo.
No seré nunca etérea,
solo una condenada.
Otros días, en cambio pienso
que nada vale nada,
y entonces es cuando sucumbo
a un placer multiplicado.
Los instantes son instantes
y vuelan; no son así mis cadenas.
No vale la pena el espejo,
no vale la pena el proceso...
Sin embargo, yo me dejo.
Espirales de alimentos,
de reflejos, de lamentos
de can-san-cio


domingo, 12 de enero de 2014

Noches de calle



NOCHES DE CALLE
Pienso bastante, en exceso.
Mis reflexiones son un círculo
O una esfera que rueda
y, de tanto discernir,
su trayectoria ya apenas marea.
De vez en cuando me apeo,
me bajo de la esfera;
me molesta y entonces bebo...
¡La noche se vuelve corta y buena!
Mirar a través del culo del vaso
es vivir al revés y,
tomarse hasta el poso
más amargo de la ginebra hace que
me den ganas de volverme a mi esfera.
Mientras me dura el efecto
que miente a cualquier mente
me entrego a la noche,
me entrego a la gente.
Y todo baila y todo ríe,
todo en verdad es mentira
y sin embargo, el mundo sigue.
Cuando ya es hora
de retornar a la vida
la realidad me asola
 dándome una soberana colleja.
De vuelta ando hacia casa:
me juro todas las noches
que no voy a dejar de pensar
porque no quiero ser flexible.
No obstante, quedan muchas lunas
y una cabeza pesa tanto
que habrá que adulterar alguna.
Las noches en la calle
y los pensamientos diarios
son las dos trayectorias
que toma mi yo cotidiano

 

"La noche, que es siempre ambigua,/te enfurece -color/ de ginebra mala,/son tus ojos unas bichas." (Jaime Gil de Biedma)



martes, 7 de enero de 2014

ser es mucho



Elegía
El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas
Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil
Te espero en todos los atardeceres en la ventana, deshilando abalorios
colocando los libros, leyendo mis versos
Y ahora me alegro cuando en el patio ladran los perros ladran los perros
y cuando llegas para quedarte conmigo hasta mañana hasta mañana
Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido
cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.
 

(Tristán Tzara. Versión  de Darie Novácenau)

            Feliz que el día que te convertiste en mi circunstancia favorita, el día que nos coronamos dueños de la ciudad. Feliz cuando me cuelgo en las lunas de tus ojos, más triste cuando siento que te vas de mí; luego llegas, me besas y volvemos  a sentir. No te voy a mentir: has movido algo en mí y lo intento expresar sin ordenarlo. Soy feliz por soñarte, que pasen los días y pueda disfrutarte. Soy feliz cuando nos tumbamos, mucho más cuando ahí callamos sin dar silencio.
            Casi todos los días soy porque tú eres. No hace falta demasiado, ni una rutina porque no me canso de vivirte y mucho menos de vivir. Tú, ¿qué eres? Eres el miércoles, eres un banco, eres un Twix. Tú flotas por aquí. Tú y yo es feliz. Feliz podría ser mucho más feliz. Por eso no somos conformistas y la circunstancia circula y crece. Nos vivimos en tiempo de guerra, en tiempo de paz... Podemos sonreír así, nos conformamos y no nos conformamos con mucho más.
PD: Eres platónico y eres tangente.