lunes, 23 de marzo de 2015

ayer, primaveras de paso

“—¿No le digo que no sé lo que pienso? Si pudiera decir con palabras claras lo que siento, sería casi como pensar claro.” 
(Ernesto Sábato, El túnel)

en realidad sabía qué pasaría
solo quería jugar mis cartas
para volver fuerte y renacer...
un nacimiento es trágico
siempre para el que llega;
no hay calor ni cobijo,
es por eso que he llorado,
por eso y por mi ilusión
que me achucha y me ahoga
haciéndome sentir que aún y todo
you just fit into me...
miento. me gustaría decir
que esto ha sido un gran paso
pero no, ha sido un paso en falso
del que hay que sobrevivir
como el verano pasado
que te llamaba y tú inocente,
incauto, sordo, habías volado
yo solo quería saber
si lo teníamos ganado,
si te iba a poder abrazar, caro...
pero he jugado con el diablo
y ahora tengo que levantarme
tirando de nuestros escombros
pues querría una nueva casa
con unos nuevos andamios
sin que tires de mis hombros,
para poder mirarte sin miedo
y sentirme como una gasa
envolviendo tu cuerpo,
que me cuentes historias
mientras yo no me las creo
y que cruces mis umbrales
siendo esta casa tu puerto
ay, voy a dejar de soñar
que estamos a domingo
y hoy ha sido un precipicio
pero ninguno se ha llegado a matar
(lo que me mata es la esperanza,
y a ti, mis pocas y raras palabras)



miércoles, 11 de marzo de 2015

sin asunto

This is a word we use to plug
holes with. It's the right size for those warm
blanks in speech, for those red heart-
shaped vacancies on the page that look nothing
like real hearts. Add lace
and you can sell
it. We insert it also in the one empty
space on the printed form
that comes with no instructions. There are whole
magazines with not much in them
but the word love, you can
rub it all over your body and you
can cook with it too. How do we know
it isn't what goes on at the cool
debaucheries of slugs under damp
pieces of cardboard? As for the weed-
seedlings nosing their tough snouts up
among the lettuces, they shout it.
Love! Love! sing the soldiers, raising
their glittering knives in salute.

Then there's the two
of us. This word
is far too short for us, it has only
four letters, too sparse
to fill those deep bare
vacuums between the stars
that press on us with their deafness.
It's not love we don't wish
to fall into, but that fear.
this word is not enough but it will
have to do. It's a single
vowel in this metallic
silence, a mouth that says
O again and again in wonder
and pain, a breath, a finger
grip on a cliffside. You can
hold on or let go (
Margaret Atwood)

veintiún años y mil razones para seguir,
lo típico que se dice a esta edad 
pero quiero añadir, no obstante
que este horizonte de largo parece un abismo
un abismo precioso, un delicioso cataclismo
y a veces no quiero nada si no es contigo
tú miras por mis ojos y llegas al ombligo
jugando a ser, seducir, sonreír, reír, sentir,
yo con esto no termino y te invito
a todo y a nada, porque no doy palos de ciego
cuando hablo de ti


viernes, 6 de marzo de 2015

zerstören

"Le parecía tan bella, tan seductora, tan distinta de la gente común, que no entendía por qué nadie se trastornaba como él con las castañuelas de sus tacones en los adoquines de la calle, ni se le desordenaba el corazón con el aire de los suspiros de sus volantes, ni se volvía loco de amor todo el mundo con los vientos de su trenza, el vuelo de sus manos, el oro de su risa." (Gabriel García Márquez)

Cada vez que te conviertes, a bote pronto,
en un vil dictador de sentimientos,
se me desgarra algo en el pecho que quema,
y maquillo mis penas con soberbia
para no mostrar a nadie que me duele,
que me arde el cuerpo cuando decides
vetar sentimientos, palabras y viceversa
ojos líquidos: yo te entiendo y no
y cuando tus pestañas brillan y aletean
saliendo de ellas mariposas,
los días son largos pero deliciosos
y en el Retiro se atusan las rosas
pero cuando decides ser escombros
y vigas oxidadas... me dueles,
me dueles en lo más hondo
y sí, fluido como eres tú
se me escapan tus ojos
y sigo sin saber hacer sumas
y estoy a contrarreloj,
y tú pareces estar en la Luna...
qué quebradero y dolor de cabeza,
me apetece tumbarme y leer,
o no hacer nada, pero ser


miércoles, 4 de marzo de 2015

los viajes

Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo

(San Juan de la Cruz)

ayer, día cansado, clónico
presencié un momento estelar
sentada ya en el tren:
tren en dirección Móstoles   
de Leganés a Atocha: quince minutos
y vi cómo un redondo conguito
de níveo e impoluto chocolate blanco
se paseaba de un lado a otro del vagón
como en una especie de metaviaje
similar al de la Luna y el Sol   
cuando persiguen los coches en marcha
y metaviaje o psicoviaje es 
o podrían ser los cambios del campo,
porque si el tren va rápido
es una enorme mancha verde 
que a ratos va mutando a blanco
y a todo esto yo me vi inmersa
en lo que llamo metaviaje
al ir pensando en la vida del paisaje
ah! tú tampoco te salvas
que sé que has proyectado
mis andanzas, paranoias y teatros
en tu proyector, cine de verano



domingo, 1 de marzo de 2015

primero de marzo (in between days)

el primer día de marzo es domingo
domingo, triste por antonomasia
hoy, uno de marzo, tiene el color azul
pero  hay gente que parece gris
un ejemplo:  opaca, sentada, ahí estoy yo
que me bebo un té con vainilla mientras pienso
porque si no pienso en esto, hoy reviento
yo que suelo ser todo arcoiris, purpurina
soy una pompa pomposa de alegría
ahora me siento como las sobras,
como lo que deja José en el plato
o el polvo que desprenden los libros
aunque no me voy a quedar llorando en casa:
he salido a correr, bebiendo sol y viento
y estoy sacando los patines para salir a pensar...
quizá no piense alguno que soy el segundo plato
pero hablan las palabras y no los actos
(y yo no dudo que me quieras, pero, por favor
haz algo que me libre de este dolor)
y yo me libro de esta condena que no es eterna
porque lo que te iba diciendo, léeme bien:
para mí siempre voy primero
cojo mis cosas, camino, no me rindo

y siempre me quiero después de las lágrimas


La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa  de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
—la princesa está pálida, la princesa está triste—,
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
—«Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».
(Rubén Darío)