domingo, 14 de julio de 2013

Cuántico: toda la ilusión está en la física, las hojas caen.

"lento pero viene, el futuro se acerca despacio, pero viene. 
lento pero viene, lento pero viene, lento pero viene."
(Mario Benedetti)
Creo que en el verano dejamos el trabajo, los estudios y las ocupaciones, para meternos a trabajar en ilusiones y esperanzas; suena cutre, suena cursi, pero es el mejor momento para pararse a soñar despierto, porque los días son muy largos, porque las noches son benignas... Tras momentos angustiosos vividos muchas veces cada mes, solo comparables a ahogarse, sale la mano salvadora, sale un pequeño rayo de Sol, una esperanza que asusta. (Y aquí estoy, tirada en el sofá, con los pies en la mesa, y mi madre gritando "QUITA LAS PEZUÑAS, ¡QUE ME ENSUCIAS EL CRISTAL!", pero eso ahora da igual. Estoy reflexionando de verdad, con fervor, sin ganas de lloriquear)

Sabéis a lo que me refiero, porque todos apreciamos el verano, el buen tiempo, la despreocupación, un buen rato en la playa, un paseo con brisita, una escapada al campo, llegar de fiesta a casa y que sea de día, o tardes interminables con los amigos, pero, como todo, esto tiene un final. En conclusión, el verano es como la jubilación, que al principio es cojonudo, estás ahí, pletórico, sonriendo con un montón de tiempo libre en las dos manos, y al final se parece a la misma rutina de todo el año, y acabas sentado en la cocina pensando y comiendo mandarinas como un autómata,  y esto podría ser un símil del aburrimiento gracioso que tiene mucha más pesadez de la que refleja. Y como somos un animal de tiempo, de reloj, y vivimos de cara al futuro y siempre cargando con el pasado, sin disfrutar entero el presente, hacemos planes, muchos planes. No mientas, tú también tienes a veces -o siempre- ganas de que llegue septiembre y empezar a dormir con frío, a realizar tus ilusiones dándoles color, a darle un cambio a tu vida, por pequeño que sea... Por el mundo solo pasamos una vez, pero por la ilusión del verano pasamos, evidentemente, cada año, y es siempre igual: ENORME. Cultívala, ya que hace bueno. Y dará sus frutos...






lunes, 8 de julio de 2013

Teorías técnicas a tecnicolor.

"...pero cuando llegué a comprender que la idea del espacio y del tiempo son necesidades de nuestro espíritu, pero que no tienen realidad; cuando me convencí por Kant que el espacio y el tiempo no significan nada; por lo menos que la idea que tenemos de ellos puede no existir fuera de nosotros, me tranquilicé. Para mí es un consuelo pensar que, así como nuestra retina produce los colores, nuestro cerebro produce las ideas de tiempo, de espacio y de causalidad. Acabado nuestro cerebro, se acabó el mundo. Ya no sigue el tiempo, ya no sigue el espacio, ya no hay encadenamiento de causas. Se acabó la comedia, pero definitivamente" (PÍO BAROJA- 'EL ÁRBOL DE LA CIENCIA')

La vida está hecha de colores y esto es así; son el condimento para el ojo, casi se huelen, tocan y oyen. Por ejemplo: al ser un bebé, al conocer el mundo, todo fue blanco, sin motas, todo nuevo, de un blanco brillante y cegador, cegador como quien sale de la caverna de Platón y descubre el nuevo mundo. Tan blanco como cualquier recuerdo de aquella época; infelizmente olvidamos esa tranquilidad que tan solo consistía en vivir pensando en la nada. En la vida somos muchos colores, porque en ese blanco se contenían todos.


Te lo explicaré. Has pasado todas las gamas de azules en tu vida, siempre sientes una especie de añil al estar enfermo, al sentir fiebre y sudor frío, se te resbala el añil por los ojos, por la frente. No es el mismo azul que el que sientes tras un gran día, tras un gran momento: ese azul turquesa que te llena los pulmones y se te aparece en los ojos al mirar al cielo... Has sentido rojo en cada momento de furia, junto con el amarillo verdoso de la bilis subiendo y bajando en tu cuerpo sin parar, mezclado con el rosa en el rostro desde el primer momento de tu vergüenza, anaranjado cada verano, tostado de playa. Y después del rojo siempre viene el marrón de la mano de tus problemas, empujando un día gris a tus espaldas, de repente llega el violeta y es señal de un arco iris, "mejores tiempos vendrán". Todas las escalas de verdes han pasado por tus venas, verde en la primera vez, en un comienzo, verde cuando aparecen personas que te hacen sentir casi verde esmeralda, o un poquito verde hoja, y sientes que vuelves a empezar, que eres una pera a punto de caer de un árbol... Hay tantos colores, tantas mezclas... Si te falta un color, te falta vida. Incluso el negro más profundo es señal de un secreto difícil de comprender, no pienses que es un color poco expresivo. Los colores tienen mucho poder en tu vida: conoce tus colores y te conocerás a ti mismo.