martes, 30 de junio de 2015

carta automática platónica

"Do
     lor por estar contigo en cada cosa. Por no dejar de estar contigo en cada cosa. 
Por estar irremediablemente contigo en mí."
(Ana Rossetti)

querido ojos líquidos:

tus ojos son un licor de hierbas oscuro,
no hay nada que fluya más que tus ojos,
ni los ríos con más caudal y ruidosos
son espejos limpios, son un lago de noche,
son el blanco de las perlas pulidas
están pulidos como el brillo de un broche
me siento girasol siempre que miras
miro siempre que pasas y digo:
"ojos líquidos, nunca seré como te quiero",
no lo explico y así me lo imagino
y para ti y tu mente nunca perderá sentido
yo te pienso cuando como naranjas,
cuando leo libros, cuando paseo sola,
ojos líquidos eres suerte y desventura
y concluyendo, cariño:
me gusta que seas tan ojos líquidos
mueves los ríos que hay dentro de mí
y convergen con los tuyos en una cascada
yo ya más no puedo pedir
bueno sí;
que me dejes dormir contigo
y hagas brotar en tu pecho
mis flores, colores, mariposas y,
viene ripio...

¡un poco de helecho!


domingo, 28 de junio de 2015

otra victoria aparente

“Me tumbaba en la cama, que volvía a ser la mía. Redescubría el mayor lujo de este planeta; una habitación propia. Un lugar en el que uno goza de una paz real. Flaubert necesitaba una habitación en la que declamar a gritos, yo o podía vivir sin un lugar donde soñar, una habitación en la que no hubiera nada ni nadie, ningún obstáculo que dificultara el vagabundeo infinito de la mente, en la que el único decorado era la ventana: cuando una habitación tiene una ventana, significa que uno tiene su parte de cielo. ¿Para qué pedir más?.”
(Amélie Nothomb)


hubo un tiempo, no hace mucho que pasó
en el que tenía los cordones con un nudo entre ellos
esto es: mis zapatos no podían andar (y yo tampoco)
y ese nudo, maldito nudo duro, se me pasó a la garganta
no podía comer, ni respirar, ni agua ni té podía yo beber
y se apagaba oscura la luz de mis entrañas...
desesperada, angustiada y hambrienta, sirena varada,
sin saber qué hacer, impedida y ultrajada
cogí unas tijeras y en vez de cortarme la cara,
hacerme el harakiri o hacer origami,
me corté el cordón de los zapatos,
ojiplática eché a correr, gritando al viento
hay que ver, que ni por destino ni por tiempo
conseguí yo volar... lo hice por mí


martes, 9 de junio de 2015

agujero negro del tiempo


<< Si aquella noche -pensaba yo- se hubiera acabado el mundo, o se hubiera muerto uno de ellos, su historia hubiera quedado completamente cerrada y bella como un círculo.>> Así suele suceder en las novelas, en las películas; pero en la vida… Me estaba dando cuenta yo, por primera vez, de que todo sigue, se hace gris, se arruina viviendo. De que no hay final en nuestra historia hasta que llega la muerte y el cuerpo se deshace. […]
(Carmen Laforet)

Estoy viendo un agujero en tu vientre
Y por él se escapan tus lágrimas
Esas lágrimas que te tragaste
Por miedo a que cayesen al vacío
Sin sitio,
Sin abrigo como te sientes tú,
Porque cariño, no te brillan los ojos,
Sonríes y tus dientes dicen que lloras
No me dejas ver tu gastado marfil,
No dejas que te abracen, ni siquiera a mí
Y por ese agujero también vi
Tu rabia desbordada como lava
A los fantasmas que aún no han escapado
A lo que te hace perder las palabras
Cuando veo tus agujeros, tus grietas,
Tus lágrimas, tus lavas y rotas carcasas,
Es entonces cuando comprendo
Que hemos ido a parar a un desguace
Un sucio desguace llamado vida
Y que la vida a veces depende
De esos agujeros del vientre
Y de las piezas que se escojan



miércoles, 3 de junio de 2015

poema de bitácora

"No estés triste, no importa que estés muerto, igual seguimos enredaditos" (Eduardo Galeano)

es de madrugada y ya es de día
me han dado un café que sabe mal
y hace frío en el aeropuerto
tú no estás aquí sin rostro,
sin rostro, ojos líquidos,
tú nunca estás salvo en mi sueño
en un sueño eterno que es mi vida
y esa vida ahora no está en ningún sitio
que yo pienso y me digo que estás cerca
pero los dos sabemos que estás lejos
y tú a la vez nada, no sabes nada
sin rostro, me agobia esa idea;
ojos líquidos, me dices que no,
que de qué vale tanto agobio
(si esto no es nada...)

pero yo me anido en mi sueño
te abrazo, me río, me extasio
y siento que vuelo entre el viento
así te dejo y me voy lejos
(y nunca te he dejado
y siempre lejos he estado)
me asusto: te quiero aquí, ahí y allá
pero sigo en mi sueño y tú en todos lados
y en todos lados es en ningún sitio
pero cuando eres transparente, omnipresente,
he de decir que miento, porque mira,
sin rostro: tienes cara,
cara, piel blanca y ojos líquidos,
lo sé cuando me despierto
y no siento ni te siento ni te encuentro
y grito: "¿estás en sueños?"
como siempre, nunca sé
lo que es verdad, lo que es mentira,
y qué hay de real en lo onírico