Si H. se queda un rato frente al espejo, en el caso de que se quiera contemplar, aún puede ver a la niña de quince años que no hace tanto tiempo dejó atrás. Realmente llevaba viva mucho tiempo para aquel entonces, pero a los quince años comenzó a vivir. Su primera borrachera, su primer amor, su primera vez, sus primeras noches sin dormir. Dejando atrás las pocas ganas de vivir, los miedos irracionales, los rostros de la gente que nunca llegaría a ser. Y es entonces cuando H. entiende lo relativo del tiempo, porque ella no siente que sea alguien completamente distinto desde que tenía catorce o quince años, pero sin embargo lo es. Todo parece lejano, pero aún duele. Y es cuando descubre que el tiempo es omnímodo, es entonces cuando el tiempo se descubre como algo relativo.
"vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo"
(Mario Benedetti)
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