NOCHES
DE CALLE
Pienso bastante, en exceso.
Mis reflexiones son un círculo
O una esfera que rueda
y, de tanto discernir,
su trayectoria ya apenas marea.
De vez en cuando me apeo,
me bajo de la esfera;
me molesta y entonces bebo...
¡La noche se vuelve corta y buena!
Mirar a través del culo del vaso
es vivir al revés y,
tomarse hasta el poso
más amargo de la ginebra hace que
me den ganas de volverme a mi esfera.
Mientras me dura el efecto
que miente a cualquier mente
me entrego a la noche,
me entrego a la gente.
Y todo baila y todo ríe,
todo en verdad es mentira
y sin embargo, el mundo sigue.
Cuando ya es hora
de retornar a la vida
la realidad me asola
dándome una soberana colleja.
De vuelta ando hacia casa:
me juro todas las noches
que no voy a dejar de pensar
porque no quiero ser flexible.
No obstante, quedan muchas lunas
y una cabeza pesa tanto
que habrá que adulterar alguna.
Las noches en la calle
y los pensamientos diarios
son las dos trayectorias
que toma mi yo cotidiano
"La noche, que es siempre ambigua,/te enfurece -color/ de ginebra mala,/son tus ojos unas bichas." (Jaime Gil de Biedma)

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