martes, 7 de enero de 2014

ser es mucho



Elegía
El alma vieja, amada, quieres que sea como las flores del verano
durante el invierno los pájaros están encerrados en sus jaulas
Te quiero como espera la colina el cuerpo del valle
o como la tierra espera la lluvia espesa y fértil
Te espero en todos los atardeceres en la ventana, deshilando abalorios
colocando los libros, leyendo mis versos
Y ahora me alegro cuando en el patio ladran los perros ladran los perros
y cuando llegas para quedarte conmigo hasta mañana hasta mañana
Mi alma feliz es como nuestro cuarto cálido
cuando sé que está nevado y las calles se visten de blanco.
 

(Tristán Tzara. Versión  de Darie Novácenau)

            Feliz que el día que te convertiste en mi circunstancia favorita, el día que nos coronamos dueños de la ciudad. Feliz cuando me cuelgo en las lunas de tus ojos, más triste cuando siento que te vas de mí; luego llegas, me besas y volvemos  a sentir. No te voy a mentir: has movido algo en mí y lo intento expresar sin ordenarlo. Soy feliz por soñarte, que pasen los días y pueda disfrutarte. Soy feliz cuando nos tumbamos, mucho más cuando ahí callamos sin dar silencio.
            Casi todos los días soy porque tú eres. No hace falta demasiado, ni una rutina porque no me canso de vivirte y mucho menos de vivir. Tú, ¿qué eres? Eres el miércoles, eres un banco, eres un Twix. Tú flotas por aquí. Tú y yo es feliz. Feliz podría ser mucho más feliz. Por eso no somos conformistas y la circunstancia circula y crece. Nos vivimos en tiempo de guerra, en tiempo de paz... Podemos sonreír así, nos conformamos y no nos conformamos con mucho más.
PD: Eres platónico y eres tangente.


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