El
tiempo son tus sueños, el tiempo pasa y no pasa. Hay horas en las que pienso
que el tiempo ha pasado de forma definitiva, y minutos en los que siento que
llevo, que llevas, que llevamos en el mismo tiempo una eternidad. Y es que el
tiempo es un invento como inventamos la verdad: ¿cómo definirlo, si no lo puedo
ver, ni tocar, ni oler ni oír? Mientras tanto, hemos crecido, hemos cambiado y
hemos mutado en moldes que no eran los nuestros. Hemos vivido deshechos; sin
embargo, cuando me moldeo contigo dejo de ser líquido o gelatina para fundirme
contigo y ser dulce masa espesa.
Cuando
te veo y me ves, pienso que no sé lo que es el tiempo y que estoy muy lejos de
saberlo. Ha pasado ya tiempo, cada vez más, muchas horas, muchas noches... Pero
sigo en el mismo punto: hundida en tus ojos. Tu piel podría tornarse antigua,
pero te muerdo y eres nuevo. Eres y serás nuevo, como el cielo. El cielo está
lleno de puntos, algunos estables y brillantes, otros que se ven aunque ya han
desaparecido hace mucho. No obstante, brillan y ciegan. Yo quiero dejar de ver
contigo esos puntos ya muertos. Quiero nuestra verdad, inventada, aislada.
Vivir sin saber lo que son sueños o hechos en una fina línea del tiempo.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
(Pablo Neruda)
No hay comentarios:
Publicar un comentario