miércoles, 3 de junio de 2015

poema de bitácora

"No estés triste, no importa que estés muerto, igual seguimos enredaditos" (Eduardo Galeano)

es de madrugada y ya es de día
me han dado un café que sabe mal
y hace frío en el aeropuerto
tú no estás aquí sin rostro,
sin rostro, ojos líquidos,
tú nunca estás salvo en mi sueño
en un sueño eterno que es mi vida
y esa vida ahora no está en ningún sitio
que yo pienso y me digo que estás cerca
pero los dos sabemos que estás lejos
y tú a la vez nada, no sabes nada
sin rostro, me agobia esa idea;
ojos líquidos, me dices que no,
que de qué vale tanto agobio
(si esto no es nada...)

pero yo me anido en mi sueño
te abrazo, me río, me extasio
y siento que vuelo entre el viento
así te dejo y me voy lejos
(y nunca te he dejado
y siempre lejos he estado)
me asusto: te quiero aquí, ahí y allá
pero sigo en mi sueño y tú en todos lados
y en todos lados es en ningún sitio
pero cuando eres transparente, omnipresente,
he de decir que miento, porque mira,
sin rostro: tienes cara,
cara, piel blanca y ojos líquidos,
lo sé cuando me despierto
y no siento ni te siento ni te encuentro
y grito: "¿estás en sueños?"
como siempre, nunca sé
lo que es verdad, lo que es mentira,
y qué hay de real en lo onírico




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