(Amélie Nothomb)
hubo un tiempo, no hace mucho que pasó
en el que tenía los cordones con un nudo entre ellos
esto es: mis zapatos no podían andar (y yo tampoco)
y ese nudo, maldito nudo duro, se me pasó a la gargantano podía comer, ni respirar, ni agua ni té podía yo beber
y se apagaba oscura la luz de mis entrañas...
desesperada, angustiada y hambrienta, sirena varada,
sin saber qué hacer, impedida y ultrajada
cogí unas tijeras y en vez de cortarme la cara,
hacerme el harakiri o hacer origami,
me corté el cordón de los zapatos,
ojiplática eché a correr, gritando al viento
hay que ver, que ni por destino ni por tiempo
conseguí yo volar... lo hice por mí
No hay comentarios:
Publicar un comentario