martes, 12 de noviembre de 2013

barcos logico-philosophici



                "Sur ce sentiment inconnu dont l’ennui, la douceur m’obsèdent, j’hésite à apposer le nom, le beau nom grave de tristesse. C’est un sentiment si complet, si égoïste que j’en ai presque honte alors que la tristesse m’a toujours paru honorable. Je ne la connaissais pas, elle, mais l’ennui, le regret, plus rarement le remords. Aujourd’hui, quelque chose se replie sur moi comme une soie, énervante et douce, et me sépare des autres." (Bonjour tristesse, Françoise Sagan)

                "Dudo en aplicar el nombre bello y grave de tristeza, a este sentimiento desconocido cuya suavidad y fastidio me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo y tan egoísta que llega a darme vergüenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa. Conocía el fastidio, la pesadumbre y hasta el remordimiento. La tristeza, no. Ahora siento algo que me envuelve, como una seda enervante, que me separa de los demás." (Buenos días tristeza, Françoise Sagan)

            Ayer, en algún lugar del mundo, alguien despertó y entendió que las cosas en la vida son neutras. Que nada es bueno o es malo, solo adquiere un cariz en el momento que lo tomas. Así que nada es nada y nada es todo. En el momento que lo entendió, también comprendió que la vida no es tanto misterio, que la vida es cuestión de filosofía. La filosofía no es un secreto, pero es complicada. Complicada como un ovillo de lana. ¿Cómo comprender   que algo grande se fundamenta en algo pequeño? ¿Cómo aceptar que no sabemos nada?

            Quizá por eso las cosas en la vida son neutras, los acontecimientos en la vida son veleros y nosotros somos los tripulantes. Hay barcos que naufragan con sus pasajeros, barcos que naufragan solos y barcos afortunados que siempre llegan a su destino. Tripulantes que saben que la vida es una cuestión de filosofía. Pero, ¿qué es esa filosofía? No te lo podría decir. Me tomo, a partir de ahora, la libertad de no tener que saberlo, solo por una cuestión de filosofía. No es vaguería, no es conformismo. Comprender la neutralidad del mundo es entenderlo, saber que la justicia no existe, que la suerte es una puta barata... ‹‹En realidad no es tan malo››, dice el conocedor de tal realidad. ‹‹Son avisos para aferrarte al reloj››.

            Dice ese alguien que una vez que aceptas que el mundo es neutro y que no tiene sentido, el desayuno sabe a desayuno y los sueños saben a sueños. Y ante la presión de tener que definir todo lo explicado, solo nacen ganas de vivirlo todo. Porque esto lo sabemos de antemano: lo preciado es imposible de ser explicado.


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