"Sur ce sentiment inconnu dont l’ennui, la douceur m’obsèdent, j’hésite à
apposer le nom, le beau nom grave de tristesse. C’est un sentiment si complet,
si égoïste que j’en ai presque honte alors que la tristesse m’a toujours paru
honorable. Je ne la connaissais pas, elle, mais l’ennui, le regret, plus
rarement le remords. Aujourd’hui, quelque chose se replie sur moi comme une
soie, énervante et douce, et me sépare des autres." (Bonjour tristesse, Françoise Sagan)
"Dudo
en aplicar el nombre bello y grave de tristeza, a este sentimiento desconocido
cuya suavidad y fastidio me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo
y tan egoísta que llega a darme vergüenza, mientras que la tristeza me ha
parecido siempre honrosa. Conocía el fastidio, la pesadumbre y hasta el
remordimiento. La tristeza, no. Ahora siento algo que me envuelve, como una
seda enervante, que me separa de los demás." (Buenos días tristeza,
Françoise Sagan)
Ayer, en algún lugar del mundo,
alguien despertó y entendió que las cosas en la vida son neutras. Que nada es
bueno o es malo, solo adquiere un cariz en el momento que lo tomas. Así que
nada es nada y nada es todo. En el momento que lo entendió, también comprendió
que la vida no es tanto misterio, que la vida es cuestión de filosofía. La
filosofía no es un secreto, pero es complicada. Complicada como un ovillo de
lana. ¿Cómo comprender que algo grande
se fundamenta en algo pequeño? ¿Cómo aceptar que no sabemos nada?
Quizá por eso las cosas en la vida
son neutras, los acontecimientos en la vida son veleros y nosotros somos los tripulantes.
Hay barcos que naufragan con sus pasajeros, barcos que naufragan solos y barcos
afortunados que siempre llegan a su destino. Tripulantes que saben que la vida
es una cuestión de filosofía. Pero, ¿qué es esa filosofía? No te lo podría
decir. Me tomo, a partir de ahora, la libertad de no tener que saberlo, solo
por una cuestión de filosofía. No es vaguería, no es conformismo. Comprender la
neutralidad del mundo es entenderlo, saber que la justicia no existe, que la
suerte es una puta barata... ‹‹En realidad no es tan malo››, dice el
conocedor de tal realidad. ‹‹Son avisos para aferrarte al reloj››.
Dice ese alguien que una
vez que aceptas que el mundo es neutro y que no tiene sentido, el desayuno sabe
a desayuno y los sueños saben a sueños. Y ante la presión de tener que definir
todo lo explicado, solo nacen ganas de vivirlo todo. Porque esto lo sabemos de
antemano: lo preciado es imposible de ser explicado.
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