jueves, 28 de noviembre de 2013

de todo esto saldrá un poema con flor



Pero tú existes ahí. A mi lado. ¡Tan cerca! 
Muerdes una manzana. Y la manzana existe. 
Te enfadas. Te ríes. Estás existiendo. 
Y abres tanto los ojos que matas en mí el miedo, 
y me das la manzana mordida que muerdo. 
¡Tan real es lo que vivo, tan falso lo que pienso 
que -¡basta!- te beso!
(Gabriel Celaya)

             Es bonito que algo arda dentro de ti, es emocionante sentir mil sensaciones mezcladas. Es precioso sentirte parte de un puzle, y que las piezas encajen contigo. Es gratificante pensar que las estrellas están al alcance de tu mano. Pero ha de ser espontáneo, porque si lo piensas, si piensas que estás cerca de sentirlo, ¡paf! Te golpea la verdad en la cara, te da con un látigo de cuero. Pensando en esto, me afano en creer que en los colegios, además de enseñarnos a leer, a sumar y a restar, deberían enseñarnos que no hay ni suerte, ni justicia. Que la mala suerte y la injusticia son mentiras que llevamos dentro, son consuelos de muchos y por ende, consuelos de tontos. Porque, dígame usted lo que piensa que es más justo: ¿que algo arda dentro de ti, o que le abrase? ¿Que esas mil sensaciones lo alimenten, o que lo induzcan al vómito? ¿Es justo, acaso, no tener tan siquiera un puzle? ¿Sabe usted decirlo? Si cree que es lo primero, entonces yo le afirmo que la justicia es tan intangible y tan impensable como la libertad, esa que muchos creen tener y, creyendo en ella, se hacen clavos de su propia insensatez e ingenuidad. ¡Dibújeme la libertad, sin circunscribirse a eufemismos ni a pseudomodernas interpretaciones! ¿Sobre qué rasero mide usted lo que es más "justo" o más "injusto" para x o para y? ¿De qué manga se lo saca? Usted, que se circunscribe al empirismo, que cree que su experiencia siempre es lo más valioso, ¿me habla de justicia? La justicia no se relaciona con un hecho, ni con una imagen. No es ninguna proposición, pero no quiero considerarla una pseudopreposición, tampoco quiero decir que es falsa. Decir que es falsa la condenaría a existir. Y así le tendría que dar a usted la razón.

            Lo que usted cree que está en el camino, en el suyo y en el mío, está por llegar. Como dijo el maestro: ‹‹vale decir preciso/o sea necesito/digamos me hace falta/tiempo sin tiempo.››


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