martes, 24 de febrero de 2015

liquideces

Presos los dos de aquel imposible decoro 
             adolescente,
ni yo me sonrojé ni usted tampoco hizo nada por llamarse
             al orden
cuando después de las risas y las aceitunas rellenas,
habiéndonos lubricado previamente el oído
con una minuciosa lista de vicios sexuales,
fuimos al amor como quien va al estanco de los primeros
             cigarrillos

(Almudena Guzmán) 

Los secretos que guardas
los veo entre tus pinchos
ay, ojos líquidos y tu coraza
la atravieso y me encuentro
con tu flor y tus pétalos
antítesis de los pinchos y la coraza
y de repente me convences
de que quererte es fácil
entonces me arriesgo
y pongo en juego las cartas,
el arriesgar mi corazón,
que es un paso tan grande
que la derrota pesa lo mismo
que los mismos brazos del aire


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